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12 de abril de 2026

Spartan-Labs: la historia detrás de nuestra plataforma

Gerardo Eliasib

Gerardo Eliasib

CEO of Spartan-Cybersecurity

Spartan-Labs: la historia detrás de nuestra plataforma

El curso que no quería ser uno más

En 2023 decidí lanzar el Curso Profesional de Pentesting para Juniors. El CPPJ. Y desde el primer día tuve claro lo que NO quería que fuera.

No quería un curso más resolviendo laboratorios open source. Ya hay cientos de creadores haciendo contenido gratuito sobre Juice Shop, DVWA, Metasploitable y las máquinas de HackTheBox. Hacen un trabajo excelente, y para eso están. Sumar otro video resolviendo lo mismo no aportaba nada nuevo a la comunidad.

Quería construir algo distinto. Una experiencia única.

Así que monté un entorno desde cero: diez servidores distribuidos en dos subredes, cada uno con múltiples vulnerabilidades encadenadas, y todos accesibles desde IPs públicas. Sin VPN. Rompiendo el modelo clásico de laboratorio aislado donde el estudiante se conecta a un túnel y ataca máquinas en una red privada.

¿Por qué IPs públicas? Porque la realidad de un pentest no se parece a una VPN. Quería que mis estudiantes se enfrentaran a un escenario más cercano a lo que van a encontrar cuando estén frente a una infraestructura real.

El curso funcionó. Pero mientras lo construía descubrí algo más importante.


La hoja cuadriculada

Cuando estaba en el colegio, tenía un amigo al que, por motivos de privacidad, en esta narrativa llamaré Brayan. Y entre clase y clase, nos sentábamos a hacer algo que en ese momento parecía una tontería: dibujábamos laberintos en hojas cuadriculadas.

Brayan me enseñó. La regla era simple: trazabas un punto de inicio, una meta, y entre medias todas las rutas posibles. Caminos falsos. Trampas. Caminos reales pero más largos. Atajos escondidos que solo se notaban si mirabas el laberinto completo desde arriba.

Lo difícil no era resolver el laberinto. Lo difícil era diseñarlo. Tenías que imaginar cada decisión que tomaría la persona que intentara cruzarlo. Tenías que pensar como atacante y como defensor al mismo tiempo. Tenías que saber qué caminos tentarían a alguien con prisa, y cuáles solo encontraría alguien paciente.

Pasé años haciendo eso sin darle importancia.

Hasta que en 2023, mientras diseñaba las máquinas vulnerables del CPPJ, me di cuenta de que estaba haciendo exactamente lo mismo. Pensaba en cada vulnerabilidad como un camino. En cada misconfiguración como una trampa. En cada pivote entre subredes como una bifurcación del laberinto. Lo que aprendí dibujando con Brayan en una hoja cuadriculada se había convertido, sin yo notarlo, en la forma en que entendía la ciberseguridad ofensiva.

Esa noche me senté a escribir una idea. No era un curso más. Era una plataforma. Un lugar donde pudiera diseñar laberintos sin parar y donde miles de hackers pudieran recorrerlos.

El sueño imposible

El problema era que mi expertise no era el desarrollo de software. Yo soy un hacker. Sé cómo romper sistemas, no necesariamente cómo construirlos a escala.

Lo que estaba imaginando era una plataforma de gestión de laboratorios, infraestructura cloud automatizada, control de accesos, sesiones aisladas por estudiante, métricas, escalabilidad. Era un proyecto de arquitectura completo. Y yo no era arquitecto.

Pero ese mismo año pasaron dos cosas que cambiaron todo. Fuimos seleccionados para Platzi Startups, donde absorbí más conocimiento sobre construcción de producto del que pude haber aprendido por mi cuenta en
años. Y poco después, ese paso fue el puente que nos llevó a entrar al programa AWS Startups.

De repente, la idea ya no parecía imposible. Solo lejana.

La búsqueda

Empecé buscando una casa de desarrollo que construyera la primera versión por mí. Me senté con varios equipos. Con el primero que avancé más, me pasó algo curioso: insistían en preguntarme cuál era mi presupuesto. Y mi lógica era otra: ellos eran los expertos, ellos debían saber cuánto costaba lo que les estaba pidiendo.

No avanzamos. Y tomé una decisión.

Si nadie iba a construir esto a la altura de mi visión, lo iba a hacer yo. Empecé a estudiar desarrollo de aplicaciones en AWS. Serverless. Arquitectura en la nube. Patrones de diseño. Bases de datos distribuidas. Todo lo que necesitara para no depender de nadie.

El tiempo, como siempre, fue mucho más rápido que mis planes. Entre cursos, eventos, conferencias y la operación diaria de Spartan-Cybersecurity, los meses se convirtieron en años. Pero cada noche libre, cada fin de semana, la plataforma fue tomando forma.

Spartan-Labs

Hoy, en 2026, finalmente puedo hablarles de ella.

Spartan-Labs es la plataforma donde vamos a centralizar todos los laboratorios prácticos y recursos que nuestros estudiantes deberán hackear. Cada máquina, cada subred, cada cadena de vulnerabilidades que diseñe a partir de hoy va a vivir ahí.

Desde 2023 hemos lanzado varios cursos, cada uno con sus propios entornos. A partir de ahora, todos van a converger en una sola experiencia. La plataforma sale a producción acompañando el relanzamiento del CPPJ, el curso que dio inicio a todo esto.

Si fuiste estudiante del CPPJ en alguna de sus ediciones anteriores, vas a notar la diferencia desde el primer día. Si llegas nuevo, vas a entrar a algo que ningún otro curso de pentesting en habla hispana ofrece hoy.

El laberinto sigue creciendo

Hace catorce años no tenía idea de que dibujar laberintos en una hoja cuadriculada con Brandon iba a definir lo que terminaría construyendo. Pero esa lógica, esa forma de pensar en caminos, decisiones y trampas, es exactamente lo que hace única la experiencia de hackear en Spartan-Labs.

Cada laboratorio es un laberinto diseñado con intención. Cada vulnerabilidad está donde está por una razón. Cada camino que parece obvio probablemente no es el correcto.

Spartan-Labs ya está disponible. El laberinto finalmente abrió sus puertas y ya no hay vuelta atrás. Pueden conocer la plataforma, descubrir cómo funciona y revivir el lanzamiento completo en la grabación oficial: